Cristiano Ronaldo: el eterno segundo


Escrito por Damián L. Delgado-Averhoff

Hay un futbolista que es guapo, rico, bueno y se llama Cristiano.

¡Ay…Cristiano! Acabas de perder el Balón de Oro. Tanto lo querías y lo acariciaste. Pero seguirá siendo de Lionel Messi. El rey, el Mesías; el verdadero. En juego y conducta. Y que hasta los madridistas, aunque juren y perjuren, adoran y envidian que vista de azulgrana y no de merengue.

¡Ay…Cristiano! No pudiste con la presión de saberte el número uno de la temporada. Ayer Messi erró al poste. Hoy no tuviste siquiera la convicción cuando el Madrid requería de tu temple. Te asustó el rugir del Bernabéu. No pudiste corresponder a los incondicionales –y vaya que lo son- que celebran tus goles y se tragan el orgullo ante tus majaderías. O simplemente reniegan de sus gustos estéticos para aplaudir tus ridículas poses a lo spaghetti western. Temiste a Neuer.

Veintisiete penales sucesivos sin fallar. ¡Tenías que hacerlo ahora Cristiano!

Cristiano otra vez falló un penal decisivo y el Bayern Munich estará en la gran final que se celebrará en su cuartel general del Allianz Arena el 19 de mayo. El global terminó igualado a 3 y en la lotería de los penales los bávaros ganaron 3×1.

¡Ay… Cristiano! Volviste a fallar en el momento clave. Recuerdas cuando eras el diablo mayor del Manchester United y fuiste el primero en marrar un penal en la final de la Champions en Moscú. Tévez y Carrick por el ManU y Ballack y Belleti por el Chelsea, todos vencieron la presión y anotaron. Tú no pudiste.

¡Ay… Cristiano! A Mou el chovinismo le cegó. No miró atrás y seguramente no lo reconocerá. Apostó por ti. Te mandó al frente para que justificaras los galones. Te creía inspirado por esos goles que, al menos, te salvan del cadalso. Y pecó. Eras su sueño y ahora serás su pesadilla.

¡Ay… Cristiano! Apagaste el sueño de la Décima, como se empeñaba el madridismo en nombrar la Copa que ya festejaba, irrespetando al Bayern de Munich, y a la cual le había reservado un espacio en su atestada vitrina después de gozar con la caída del Barcelona ante el Chelsea.

¡Ay… Cristiano! No habrá Décima ni doblete. Y tampoco la victoria liguera y tus 56 goles en todas las competiciones serán suficientes para que la balanza se incline a tu favor en la disputa del Balón de Oro. Pesan más 63 goles y quizás cuatro títulos (de ganar el Barca la Copa del Rey) de seis posibles.

¡Ay… Cristiano! Hoy quedó demostrado, al menos por el momento, que naciste para ser segundo. El velocista namibio Frank Fredericks ya dejó de ser el “Eterno segundo”. Ahora ese será tu alias. Cargarás con ese sambenito aunque seas guapo, rico y bueno. ¡Eres segundo! Y sé cuánto eso lacera a tu ego.


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