Serie Nacional de Beisbol en Cuba: cuestión de matématicas


Por Damián L. Delgado-Averhoff

Para los peloteros cubanos ganar en eventos internacionales se ha convertido en algo más que una odisea.

Después del I Clásico Mundial (2006), la derrota dejó de ser inusual. Seis mentores (Rey Vicente Anglada, Antonio Pacheco, Higinio Vélez, Esteban Lombillo, Eduardo Martín y Alfonso Urquiola) han desfilado con la misión de reencontrar el camino, pero perdura la congoja.

“Nos mantenemos en la élite” u otras variopintas justificaciones aparecen en los medios de prensa para edulcorar la realidad y apaciguar el enojo de los fanáticos. Pero nada de evolucionar. Menos en lo concerniente a la obsoleta estructura de la Serie Nacional de Béisbol, causante, en gran medida, de los problemas. Aclaro, no de todos.

Nadie se atreve a cuestionar que la matemática es una ciencia exacta y aplicable en casi todas las esferas de la vida, de ahí que sea asignatura básica de cualquier programa escolar. Y apelar a ella esclarece el porqué resulta irracional que participen 17 equipos. Para notarlo solo habría que compararla con las ligas de Japón, Corea del Sur y Estados Unidos, las tres naciones que colmaron el podio en el II Clásico Mundial (2009).

Asunto de proporción

Según estimados actuales Japón tiene alrededor de 127 millones y medio de habitantes. Si usted divide esa cifra entre dos, para buscar una proporción equitativa de hombres y mujeres, el dígito se reduciría hasta unos 63 millones. O sea, coexisten en tierra nipona más o menos 63 millones de hombres e igual cantidad de mujeres -1.05 hombres por cada mujer dicen las estadísticas. Entonces se fracciona la cifra de hombres entre dos y el dígito resultante queda en algo más de 31 millones. Así se elimina a aquellos del sexo masculino que por sus cualidades físicas e intereses están alejados de guantes y bates.

En Japón el béisbol es pasión y compite en preferencias con el deporte nacional: la lucha sumo. En resumen, los nipones cuentan aproximadamente con una cantera de 31 millones de personas, incluyo desde edades infantiles en adelante, todos potenciales aspirantes a incluirse algún día en la nómina de alguno de los 12 conjuntos que participan en la Nipon Baseball League, máxima categoría del béisbol en aquella nación.

Pero si se fracciona entre 12 los 31 millones de candidatos, los números son todavía más reveladores, pues cada elenco contaría con más de dos millones y medio de personas de donde escoger. Resulta evidente que existe concentración de fuerzas en la pelota nipona. A su principal liga solo llega lo mejor, de lo mejor. Sin embargo, ¿qué pasaría si cada una de las 47 prefecturas japonesas incluye un equipo en la liga mayor?

Similar ocurre en Corea del Sur: con más de 49 millones de habitantes, 16 territorios (nueve provincias, una ciudad especial y seis ciudades metropolitanas) y tan solo ocho equipos de béisbol en su circuito superior; y Estados Unidos, con cerca de 300 millones, 52 estados y ligas mayores con 30 conjuntos.

Entretanto, Cuba tiene algo más de 11 millones de habitantes, con 15 provincias y un municipio especial, y cuenta con 17 equipos en la Serie Nacional. Los invito a que saquen cuentas y comparen.

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